El Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida (UIL) es la única entidad de las Naciones Unidas que posee un mandato mundial para impulsar el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Pone su énfasis en la educación continua y de adultos, la alfabetización y la educación básica no formal, priorizando a los grupos marginados y desfavorecidos. El Instituto busca ayudar a los Estados miembros de la UNESCO tanto a mejorar sus políticas y estrategias como a implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
SK: ¿Será que muchas personas reaccionan negativamente, por ejemplo en Alemania, a la idea de un aprendizaje a lo largo de toda la vida y se alegran de haber dejado la escuela atrás?
AC: Hemos constatado que la gente en Alemania por lo general participa con gran convicción en actividades de aprendizaje y eventos educativos. Por ejemplo, en los centros de educación de adultos, con su enfoque multidisciplinario y de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los participantes no solo adquieren cualificaciones sociales, políticas o profesionales, sino también destrezas para la vida cotidiana. El aprendizaje a lo largo de toda la vida es importante para que las personas puedan participar en un mundo en constante cambio.
SK: No todos los europeos están motivados para seguir aprendiendo permanentemente. ¿Por qué es tan difícil llegar a ciertos grupos?
AC: En términos generales, Alemania ha realizado progresos en el área educativa. No obstante, las cifras más recientes demuestran que la tasa de participación en cursos de educación permanente en Alemania, de un 7,9 por ciento, es menor que la del promedio europeo. Dinamarca, Suecia y Finlandia son honrosas excepciones entre los países de la Unión Europa (UE), con tasas de participación en programas de educación de adultos de un tercio a un cuarto de la población. Más del 15 por ciento de participación se registra en Francia, los Países Bajos, Gran Bretaña e Irlanda. Rumania, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia y Grecia llegan solo a un 3 por ciento o menos. Justamente las personas con bajo nivel educativo son las más difíciles de alcanzar con programas de educación para adultos. Eso tiene que ver con el “efecto Mateo”: quien ya tiene una buena educación invierte más en el aprendizaje continuo. Por eso es de decisiva importancia mejorar el acceso al aprendizaje.
SK: ¿Por qué es tan decisivo el momento en que comienza una biografía educativa?
AC: En la investigación actual se resalta la importancia de comenzar a aprender tempranamente. Está ampliamente reconocido que el ser humano aprende desde la cuna hasta avanzada edad y también que la educación escolar formal es importante. Pero la educación no debe limitarse a la escuela: puede tener lugar en el lugar de trabajo, la familia, organizaciones de la sociedad civil y el trabajo voluntario. El aprendizaje a lo largo de toda la vida contribuye al crecimiento económico inclusivo y la paz, así como a un desarrollo sostenible y cultural de la sociedad. El sistema escolar alemán y los sistemas escolares de numerosos otros países fomentan los cuatro pilares de la educación; aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a convivir. Estoy convencido de que el aprendizaje a lo largo de toda la vida debería atravesar todas las áreas de la sociedad. Sobre esa base, la humanidad podría progresar solidariamente, transformar el mundo y crear un futuro sostenible.
SK: El mundo se transforma, las migraciones hacen surgir nuevas biografías. ¿Cómo reacciona el UIL a ello?
AC: El UIL ha definido en los últimos años tres prioridades: África, la equidad de género y el desarrollo de una vasta estrategia destinada a los jóvenes. Para satisfacer las exigencias de reconocimiento del aprendizaje no formal e informal, el UIL creó el Observatorio Mundial de Reconocimiento, Validación y Acreditación, que recoge y difunde las “mejores prácticas” en distintos niveles de avance. El Observatorio procura la integración de aprendizajes no formales e informales a los Marcos Nacionales de Cualificación y aboga porque no solo las instituciones educativas, sino también las empresas reconozcan la educación extraescolar tanto como la educación formal. Esto adquiere particular relevancia dadas las actuales corrientes migratorias en Europa.






