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Alfabetización de las personas privadas de libertad, Chile

  • Date published:
    9 December 2015

Descripción del Programa

Nombre del programa: Alfabetización de las personas privadas de libertad
Organización que ejecuta el programa: Escuela Juan Luis Vives
Financiación Gobierno de Chile
Idioma de impartición: Español
Costo anual del programa: 34.740.827 pesos chilenos (53.446 dólares - 2014). Costo anual por educando: 55.402 pesos chilenos (85 dólares)
Fecha de inicio: 1999

Contexto del país

El desarrollo de Chile ha progresado notablemente en los últimos veinticinco años y el país ha logrado realizar con éxito la transición a la democracia. Tras veinte años de dictadura militar, Chile se ha convertido en uno de los países de América con mayor estabilidad y desarrollo más rápido. Estos éxitos han sido sancionados con su ingreso en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en 2010, y también con su clasificación por el Banco Mundial como país de ingresos altos en 2013. El renacimiento de la democracia y el constante crecimiento económico han conducido a dar mayor prioridad y a dotar con más inversiones a los servicios sociales –antaño insuficientemente financiados– y en particular a la educación. En 2009 se votó en Chile una ley de educación que no sólo consagra el derecho a acceder al sistema educativo, sino que también reconoce el aprendizaje efectuado fuera del sistema educativo y en el lugar de trabajo (IUAL, 2015). Al adoptar una perspectiva de la educación basada en el aprendizaje a lo largo de toda la vida, la legislación chilena ha integrado en sus disposiciones la alfabetización y la educación de adultos.

El porcentaje del PIB que Chile dedica a la educación pasó del 3% en 2006 al 4.6% en 2012. Gracias al incremento del gasto público en educación, se ha emprendido la realización de una serie de programas destinados a mejorar la calidad y la equidad en el sector de la educación, haciendo hincapié en la educación formal. A pesar de estos avances, Chile sigue tropezando con problemas para garantizar la calidad y la equidad en todos los niveles de su sistema educativo, así como para ajustar los conocimientos y competencias adquiridos en él a las necesidades del mercado de trabajo. No obstante, el país ha conseguido reducir el número de analfabetos (de 497.000 en 2002 bajaron a la cifra de 192.000 en 2009), lo cual se ha debido en parte a los programas de educación de adultos (IEU, 2015). Uno de los mayores desafíos actuales es lograr un aumento de los índices de matriculación y de finalización de estudios en la educación para adultos, especialmente entre los grupos socioeconómicamente desfavorecidos.

Para responder a las necesidades educativas de segmentos de la población anteriormente excluidos de la educación básica, la Escuela Juan Luis Vives –con la autorización del Ministerio de Educación y la ayuda financiera del Estado– concibió el programa “Alfabetización de las personas privadas de libertad” para llevar a cabo actividades educativas en el interior de instituciones penitenciarias. Según datos proporcionados por la Gendarmería de Chile, la población reclusa del país pasó de 32.000 personas en el año 2000 a 52.959 en 2015, de los cuales 48.225 son hombres y 4.734 mujeres. Algunas encuestas realizadas muestran que las tasas de alfabetización de la población reclusa son mucho más bajas que las registradas en el conjunto de la población del país. Un estudio del Instituto de la UNESCO para la Educación (IUE) ha puesto de manifiesto que los porcentajes de analfabetismo funcional entre los reclusos oscilan entre un 25% y un 40%, y que un 5% de ellos no saben leer ni escribir en absoluto. Ese mismo estudio muestra que los índices de reincidencia de los reclusos disminuyen cuando se han beneficiado de programas educativos de calidad durante su encarcelamiento (UNESCO, 1995).

Presentación del programa

La ejecución del programa educativo “Alfabetización de las personas privadas de libertad” tiene lugar en el medio carcelario y está destinado a hombres y mujeres que cumplen condenas de prisión en establecimientos penitenciarios situados en Rancagua, Casablanca y Valparaíso. Este programa fue concebido en 1999 por la Escuela Juan Luis Vives y, una vez que obtuvo la autorización de los servicios de la Gendarmería de Chile, se empezó aplicar en el recinto de las cárceles. El objetivo esencial del programa es ofrecer a los reclusos la posibilidad de participar en diversas actividades educativas, desde clases de aprendizaje básico de la lectura, la escritura y el cálculo hasta cursos académicos que permiten adquirir calificaciones para la obtención del título de estudios secundarios. El programa se centra esencialmente en la alfabetización, ya que parte de la premisa de que la adquisición de conocimientos sólidos en lectura y escritura constituye para los reclusos un instrumento que les permite expresarse mejor, comunicar con los demás y reforzar su autoestima.

El programa ha sido reconocido por el Ministerio de Educación de Chile. El currículo elaborado por el ministerio solo se utiliza como elemento de referencia y a los docentes se les pide que adapten los materiales y métodos de enseñanza para que se ajusten a la situación real de los presos, esto es, la vida en la cárcel.

Además de la adquisición de competencias básicas en lectura, escritura y cálculo, los reclusos obtienen otros beneficios de su asistencia a las clases de alfabetización, por ejemplo un certificado de haber cursado con éxito el programa y la posibilidad de conseguir una reducción de su pena.

Finalidades y objetivos

El objetivo primordial del programa “Alfabetización de las personas privadas de libertad” es lograr que el derecho a la educación –esencial para el desarrollo humano– sea una realidad para los hombres y mujeres que cumplen condenas de prisión. Entre los demás objetivos del programa, cabe destacar los siguientes:

  • Ofrecer a los educandos reclusos la posibilidad de empezar y terminar sus estudios de educación formal mientras cumplen sus condenas.
  • Facilitar la rehabilitación de los reclusos y su futura reintegración en la sociedad y el mercado de trabajo.
  • Dar a cada persona la posibilidad de que refuerce su autoestima y autonomía.
  • Contribuir al mantenimiento y reforzamiento de las relaciones entre los reclusos y sus familiares.
  • Crear un ambiente propicio al diálogo que permita a los reclusos intercambiar sus experiencias y reflexionar sobre ellas.
  • Crear una atmósfera en la que se respete a todo recluso –como persona– y se le escuche.
  • Fomentar las relaciones sociales entre los reclusos y contribuir al orden, la seguridad y el respeto de las normas penitenciarias.

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Ejecución del programa

El programa se lleva a cabo en tres sitios diferentes: las cárceles de Valparaíso y Rancagua, y el centro de detención preventiva de Casablanca. El programa se inició en 1999 en Valparaíso y Casablanca. Más tarde, en 2006, se le pidió a la Escuela Juan Luis Vives que impartiera cursos en la prisión de Rancagua, cuya población reclusa está en gran parte compuesta por habitantes de zonas rurales que, en una proporción considerable, tropiezan con dificultades para leer y escribir. Los cursos de alfabetización duran diez meses, desde marzo hasta diciembre. Los educandos van a clase cinco días por semana, a razón de dos horas diarias. El número de educandos por clase es reducido y se predetermina en función de dos criterios: las necesidades y niveles de aptitud de los educandos en materia de alfabetización; y las normas de la institución penitenciaria. Los efectivos de las clases varían entre tres y quince educandos como máximo.

Contratación y formación de los docentes

A los docentes se les contrata a tiempo parcial o completo y deben ser graduados universitarios en educación general básica. Además de enseñar la lectura, la escritura y el cálculo, deben observar los principios de reconocimiento de los derechos humanos y la diversidad cultural preconizados por la Escuela Juan Luis Vives, y también tienen que ser sensibles a la situación específica en que se hallan los educandos reclusos.

Antes de su nombramiento, los docentes deben presentar pruebas de que no tienen antecedentes penales y de que ningún miembro de su familia está cumpliendo una condena de cárcel. A cada docente se le explican las normas y reglamentos penitenciarios antes de que firme su contrato. Al personal docente que trabaja en el medio carcelario se le pide que cumpla con la reglamentación establecida por la Gendarmería de Chile, que comprende, entre otras reglas, la observancia de los horarios de las prisiones y de las normas de seguridad interna. Esto significa que la programación de las clases tiene que ajustarse a determinados eventos previstos de antemano, por ejemplo traslados de prisión, reuniones con los abogados y visitas de las familias. La función de los docentes se limita al ejercicio de sus actividades educativas. No se les permite impartir ninguna instrucción a los educandos que guarde relación con otras actividades y tampoco se tolera que comercien con ellos.

Cuando los docentes empiezan a trabajar con los educandos reclusos, se les asigna un tutor que les supervisa y asesora durante dos semanas. Los tutores son profesores con experiencia de la docencia en medio carcelario.

Para que los docentes adquieran los conocimientos teóricos y prácticos que necesitan para trabajar con reclusos, la Escuela Juan Vives organiza diversos cursos de formación profesional que tienen lugar una vez por semestre. Esos cursos no sólo abarcan cuestiones relacionadas con la docencia (por ejemplo, evaluación de los educandos, desarrollo de las competencias cognitivas, etc.), sino que también incluyen temas sobre las normas y reglamentos penitenciarios. En Chile, la formación de los docentes corre a cargo de organizaciones homologadas por el Estado y se centra en temas específicamente relacionados con la educación de los niños y jóvenes. Debido a esto, la Escuela Juan Luis Vives organiza su propia formación profesional interna, ofreciéndoles a los docentes la posibilidad de intercambiar experiencias sobre los temas específicos que se abordan en ella. Las sesiones de formación dedicadas a las normas y reglamentos penitenciarios corren a cargo del personal de la Gendarmería de Chile.

Reclutamiento de los educandos

La asistencia a los cursos del programa no es obligatoria para los reclusos. Su participación es voluntaria. Las tres instituciones penitenciarias ofrecen reducciones de pena a los educandos para alentarles a que se matriculen en los cursos y asistan a ellos. La pena impuesta a los reclusos se acorta en función del tiempo que hayan asistido a los cursos: por dos semestres de asistencia a clase se obtienen dos meses de reducción de la condena.

Contenido del programa

El programa se centra en la adquisición de competencias básicas en lectura, escritura y cálculo, y abarca las siguientes disciplinas:

Lengua y comunicación

En este curso se enseña a los educandos a leer y escribir, así como a comunicar y expresar sus ideas oralmente y por escrito. Los tres componentes del curso son:

  • Comunicación oral – Los educandos estudian textos literarios que guardan relación con sus centros de interés. Adquieren nuevo vocabulario, locuciones y medios para expresar sus sentimientos y emociones.
  • Lectura – Los educandos aprenden a reconocer y nombrar todas las letras del alfabeto, así como a leer textos.
  • Escritura – Los educandos aprenden a escribir y mejoran sus capacidades en este ámbito, comenzando por la simple reproducción de letras y sílabas y pasando luego paulatinamente a la escritura de textos cortos. Algunos de los temas tratados en clase destacan la importancia del tiempo (“el tiempo es oro”) y de la educación (“la educación es el buen camino hacia la libertad”). Una de las actividades que figura en el programa de alfabetización se denomina "Mi primera lectura". A los educandos se les invita a leer lo que han escrito ante sus compañeros de clase y los docentes. Mediante la escritura expresan sus sentimientos y sus expectativas sobre lo que les va a deparar la vida cuando hayan cumplido sus condenas.

Matemáticas

Los educandos reciben enseñanza para asimilar competencias básicas en aritmética y geometría con vistas a que puedan desenvolverse en la vida diaria y adquirir autonomía. Entre las materias tratadas en las cursos figuran las siguientes: números enteros; valor posicional de los números; sistema decimal; operaciones de adición, sustracción, multiplicación y división; rudimentos de geometría; utilización de una calculadora; sistemas métrico y monetario; y lectura e interpretación de información presentada en forma de cuadros y gráficos. Los correspondientes ejercicios se crean teniendo en cuenta actividades de la vida corriente, por ejemplo compras y operaciones bancarias.

Materiales y métodos didácticos

Las necesidades de los educandos y la situación entrañada por la privación de libertad se tienen en cuenta en la elaboración del material didáctico, así como en la elección de los métodos y enfoques que se deben adoptar. Los alfabetizadores y docentes de matemáticas elaboran material para sus clases con ayuda equipo técnico pedagógico de la Escuela Juan Luis Vives. Es importante adaptar las materias enseñadas a la vida real cotidiana de los educandos. Todos los cursos deben reflejar los valores de la Escuela e infundir esperanza y optimismo a los educandos para ayudarles a que recobren confianza en sus posibilidades y alentarles a que prosigan sus estudios. Teniendo en cuenta que el programa de enseñanza se imparte en el marco de una cultura y un contexto carcelarios, los docentes seleccionan cuidadosamente los contenidos e integran temas atractivos para motivar a los educandos y evitar que decaiga su interés. Los docentes tratan de dispensar una enseñanza que resulte pertinente con respecto a la situación penitenciaria de los reclusos. Por ejemplo, a un recluso que esté purgando una pena de diez años se le suele informar de que, una vez cumplidos los tres cuartos de su condena, tiene derecho a beneficiarse de algunas ventajas: salir primero de la cárcel por un día, luego por una semana, y así sucesivamente. Algunos reclusos no solicitan disfrutar de esas ventajas porque no comprenden las fracciones o han perdido la noción del tiempo.

Mediante ejercicios de matemáticas, los docentes tratan de explicarles el tiempo en términos de fracciones. Además, como los reclusos que desean solicitar una visita de su familia o un traslado de centro penitenciario tienen que cumplimentar un formulario, los docentes utilizan este ejemplo para enseñarles cómo deben presentar por escrito este tipo de solicitudes.

El material educativo comprende cuadernos, lápices, plumas, reglas, cartón y pegamento. Además, los docentes utilizan revistas, catálogos, dibujos, ilustraciones, vídeos, películas, poemas, pizarras y otros materiales didácticos escogidos de conformidad con las normas y reglamentos penitenciarios. Las tecnologías de la información y la comunicación se utilizan ocasionalmente y la Escuela tiene previsto integrarlas en el material didáctico para poderlas usar continuamente en clase.

Los efectivos de cada clase son reducidos como lo exigen las condiciones de vida en la cárcel. Esto permite que el ritmo de las clases sea más flexible, y también propicia un método de enseñanza más centrado en los educandos, que se benefician así de una atención más individualizada por parte de los docentes.

Evaluación de los educandos

Los avances de los educandos se evalúan mediante pruebas individuales y ejercicios preparados por los docentes. Se elaboran informes sobre las evaluaciones individuales de los alumnos y su asiduidad a las clases para remitirlos al Ministerio de Educación, que expide a los educandos un certificado de finalización de estudios. Este certificado les permite acceder a los cursos del grado siguiente, que también son dispensados por la Escuela Juan Luis Vives en el mismo centro penitenciario. En los certificados de finalización de estudios de los distintos niveles no se menciona que los educandos los han obtenido en la cárcel.

El entorno del aprendizaje en el medio carcelario

Los locales destinados a los cursos varían de una institución penitenciaria a otra.

Al principio del programa, los cursos dispensados en la cárcel de Valparaíso tenían lugar en un aula pequeña, cercana a una zona común donde otros reclusos practicaban deportes, comían, trabajaban y se peleaban a veces. El ruido distraía a los educandos y dificultaba la labor de los docentes. La Escuela Juan Luis Vives decidió entonces invertir fondos propios para acondicionar dos clases y una cocina –utilizada también para celebrar talleres– en una zona de la prisión alejada de otros tipos de actividades, lo cual hizo que los educandos se sintieran más cómodos para aprender. Los reclusos no tienen por qué sentirse avergonzados por el hecho de asistir a cursos de alfabetización básica. En esta prisión hay reclusos de ambos sexos y a los cursos asisten 48 hombres y 11 mujeres.

La prisión de Rancagua se construyó recientemente. En cada una de sus unidades hay tres aulas equipadas. Es un centro penitenciario mixto, pero con separación de ambos sexos. Setenta y siete hombres y nueve mujeres se han matriculado en los cursos del programa de educación impartido en esta prisión.

El centro de detención preventiva de Casablanca es un establecimiento penitenciario muy pequeño, que cuenta con dos comedores aptos para ser utilizados como aulas. Los reclusos son solamente hombres y actualmente cinco de ellos están matriculados en los cursos del programa.

La actitud de los funcionarios de prisiones con respecto a la educación en el medio carcelario es positiva, ya que propicia la rehabilitación de los reclusos. Son los funcionarios quienes conducen a los reclusos al local donde les está esperando el docente. Una vez que los educandos entran en el aula, el docente asume la dirección de la clase sin interferencia alguna del personal penitenciario.

Repercusiones y desafíos

Repercusiones

El impacto más significativo del programa estriba, probablemente, en el hecho de que tiene por destinatarios a personas que, por su condición de reclusos, se hallan en la incapacidad de recibir educación en un cualquier otro lugar que no sea la cárcel. Muchas personas que ingresan en los centros penitenciarios tienen un déficit de educación y para colmarlo pueden beneficiarse durante su encarcelamiento de un programa de aprendizaje como el ofrecido por la Escuela Juan Luis Vives, cuyo credo es que "la educación debe ser accesible para todos, sean cuales sean su color, origen y condición social".

En los dieciséis años que se viene aplicando en la prisión de Valparaíso, el programa ha dispensado educación a 1.418 reclusos, de los cuales 690 han conseguido finalizar con éxito el curso de alfabetización. En la prisión de Rancagua, donde el plan se ha aplicado durante 9 años, se matricularon 1.304 educandos reclusos en el programa y 600 de ellos también culminaron con éxito el curso de alfabetización. Un 90% de los graduados de ese curso prosiguieron su educación en el curso superior, con vistas a obtener el certificado de enseñanza básica general para el que se requieren dos años de estudios complementarios. Algunos educandos han conseguido incluso terminar sus estudios de secundaria en la cárcel.

La privación de libertad conduce a menudo a los reclusos a la despersonalización y la ruptura de sus vínculos con la sociedad. El programa tiene por objeto influir positivamente en su salud, modo de vida y autoestima. Al haberles hecho participar en actividades de aprendizaje de diverso tipo, el programa ha mejorado las condiciones de encarcelamiento de los educandos reclusos y ha contribuido a facilitar su rehabilitación y reinserción social. Algunas actividades del programa, por ejemplo la ceremonia de entrega de títulos, incluyen la presencia de las familias de los educandos reclusos y les ofrecen a éstos la posibilidad de mostrar los progresos que han realizado. La presencia de sus cónyuges e hijos en esa ceremonia refuerza su motivación y su autoestima. Esto contribuye a la creación y el mantenimiento de relaciones positivas en la familia, que son especialmente importantes cuando todos sus miembros atraviesan por un periodo difícil debido al encarcelamiento de uno de ellos.

Desafíos

  • Alta tasa de deserción; la tasa de deserción observada en los cursos del programa es alta, ya que se cifra en un 52%. Con frecuencia los educandos abandonan los cursos debido a sus anteriores experiencias negativas en materia de aprendizaje, y también a causa de problemas personales abrumadores. Esos obstáculos pueden afectar a su capacidad para concentrarse en el aprendizaje. En estos casos, los educandos pueden pedir la ayuda de un psicólogo o pasar más tiempo con el docente.
  • Enseñar un oficio; sería sumamente beneficioso para los reclusos que las instituciones penitenciarias les ofrecieran formación profesional, además de la enseñanza básica de la lectura, la escritura y el cálculo. Muchos de ellos no han tenido acceso a la enseñanza profesional anteriormente y les interesaría aprender algo nuevo. Podrían aprender un oficio que les permitiera obtener ingresos, por módicos que fueran, incluso cuando estén cumpliendo su condena. Así, podrían comprobar de manera tangible los beneficios que reportan la educación y el trabajo perseverante. El aprendizaje de un oficio también facilitaría su reinserción en la sociedad y el mercado de trabajo cuando recuperen la libertad.
  • Falta de recursos; por falta de recursos suficientes, a la Escuela Juan Luis Vives le resulta difícil afrontar todos esos desafíos y dispensar, por ejemplo, enseñanza profesional o contratar más personal, comprendidos docentes y psicólogos. Los recursos limitados de que dispone la Escuela obstaculizan también sus esfuerzos por lograr que el proceso de aprendizaje sea más interesante y fácil para los reclusos, lo cual contribuiría a reducir la tasa de deserción.
  • Rotación de los reclusos; en el centro de detención preventiva de Casablanca es muy elevado el grado de rotación de los reclusos que acuden a los cursos del programa. En efecto, dada la índole de esta institución penitenciaria, las puestas en libertad y los traslados a otras cáceles son frecuentes. Debido a ello, para los reclusos puede resultar difícil, o incluso imposible, proseguir sus estudios, sobre todo cuando son trasladados a cárceles que carecen de programas educativos.
  • Afrontar los aspectos emocionales de la labor docente en medio carcelario; aunque la rotación del personal docente es mínima, algunos profesores tienen dificultades para afrontar los aspectos emocionales vinculados a su labor en el medio carcelario y no les resulta fácil trabajar con reclusos, ya que los perciben no sólo como autores de delitos, sino también como víctimas, dado que se trata de personas a las que se ha privado de su libertad.

Lecciones aprendidas

  • Para motivar a los educandos y mantener su interés por el aprendizaje, es necesario que los contenidos, métodos y enfoques utilizados en el programa se contextualicen y adapten a la situación específica que viven las personas reclusas.
  • Hacer participar a las familias de los educandos y darles la posibilidad de estar presentes en la ceremonia de su graduación son medidas que refuerzan los lazos familiares y tienen una repercusión positiva en la motivación y autoestima de los reclusos.
  • Los primeros años del programa, el alto índice de rotación de los educandos representó una dificultad y un factor de desaliento para los docentes. En efecto, cuando los educandos han cumplido su condena o han sido trasladados a otro centro penitenciario, los docentes se ven en la imposibilidad de seguir la pista de sus progresos. Sin embargo, con el correr de los años los docentes han aprendido a adoptar una actitud positiva y contentarse con la huella que han dejado en los educandos que consiguen finalizar un determinado nivel de estudios.
  • La dirección de la Escuela Juan Vives se esfuerza por mantener una excelente comunicación con los directores de los centros penitenciarios, y también por suministrar a tiempo y con exactitud a la gendarmería la información que ésta pide.
  • Aunque en las clases en medio carcelario reina una atmósfera agradable, los docentes tienen que estar formados y preparados para actuar con arreglo a las medidas de seguridad de la prisión, en caso de que se produzcan disturbios o disputas en las aulas. En un reducido número de casos han surgido disputas entre los educandos, pero nunca ha habido un incidente entre un docente y un educando.

Sostenibilidad

La sostenibilidad del programa depende de la financiación asignada por el gobierno. Para seguir recibiendo apoyo, el programa tiene que cumplir con las normas establecidas por el Ministerio de Educación y respetar las disposiciones establecidas en los reglamentos penitenciarios.

Fuentes

  • Gendarmería de Chile. 2015. Estadísticas. Se puede consultar en: http://www.gendarmeria.gob.cl/. (Consulta efectuada en julio de 2015).
  • Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). 2015. Education Policy Outlook 2015: Making Reforms Happen [Panorama de las políticas de educación. Plasmar las reformas en los hechos]. Se puede consultar en: http://www.oecd.org/edu/highlightschile.htm
    (Consulta efectuada en julio de 2015).
  • Instituto de la UNESCO para la Educación (IUE). 1995. Basic Education in Prisons. [Educación básica en las prisiones]. Se puede consultar en: http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001116/111660eo.pdf (Consulta efectuada en julio de 2015).
  • Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida (IUAL). 2015. Recognition, Validation and Accreditation of Non-formal and Informal Learning in UNESCO Member States [Reconocimiento, validación y acreditación del aprendizaje formal y no formal en los Estados Miembros de la UNESCO]. Se puede consultar en: http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002326/232656e.pdf (Consulta efectuada en julio de 2015).

Contacto

Sra. Sonia Álvarez Álvarez
Directora
Escuela Juan Luis Vives – Valparaíso (Chile)
soniaaa@vtr.net
juanluisvives@vtr.net

Última actualización: 21 de agosto de 2015

For citation please use

U. Hanemann (Ed.). 2018. Alfabetización de las personas privadas de libertad, Chile. UNESCO Institute for Lifelong Learning. Available at: https://preprod.uil.unesco.org/node/7630 [Accessed 13 May 2021]

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